Oficial y las fuerzas represivas

No a la impunidad – Correo de los Trabajadores

La manipulación de la Información para hacer efectiva la Impunidad(1973-2020 mismos procedimientos)Faruk Aguad Pérez.

Relato de la esposa Fecha de muerte: 11 de octubre de 197 3Las Coimas, Camino a Putaendo«Detenido por carabineros de Cabildo el 7 de octubre, fue llevado a la Tenencia de La Ligua, donde fui a visitarlo y lo encontré ya muy golpeado. El día 9 de octubre volví al mediodía y nos dijeron que los trasladarían a Valparaíso. Fui a buscarle ropa, y como a las seis de la tarde se llevaron a los seis detenidos. A las siete era el toque de queda. Nosotros estuvimos esperando bajo la lluvia. Los sacaron amarrados. Nosotros queríamos seguirlos, pero nos dijeron que nadie podía seguirlos. Al otro día partimos hacia Valparaíso y recorrimos todos los lugares donde había detenidos políticos. No los encontramos en ninguna parte. Finalmente, llamamos en la tarde a Cabildo y nos dijeron que al parecer estarían en San Felipe. Al día siguiente, cuando llegamos a San Felipe, nos fuimos directamente donde los carabineros. Allí nos dijeron que no conocían a esos detenidos. Nos encontramos con que había gente de Cabildo que ya sabía lo que había pasado. No lo pude creer, a pesar de que la gente lloraba.»Nos fuimos al Regimiento con mi cuñada y no pudimos hablar con nadie. Nos fuimos a la cárcel, a Investigaciones, pero no obtuvimos respuesta. Volvimos a la Comisaría, y allí un oficial nos dijo que parecía que estos detenidos habían tenido un incidente anoche con los militares. Yo ahí pensé que estarían golpeados y que no habían muerto. No podía creerlo, a pesar de que ya todos los demás sabían. Finalmente, fuimos al hospital, donde nos recibió el doctor. Este nos dijo que volviéramos más tarde y que nos entregaría la lista de los muertos que había en la Morgue. Volvimos a la Comisaría y ahí tenían la lista de los muertos. Nos dijeron que ahora que ya sabíamos dejáramos de molestar. Yo seguía sin creer; pensaba que los tenían escondidos. Finalmente, en el hospital el médico nos leyó tres nombres y ninguno era el de él. Así que lo convencí para que me dejara entrar en la Morgue para quedar tranquila, y el médico nos autorizó. Entré yo, y allí estaban los seis. Lo primero que vi fue la manta que yo le había llevado y que estaba toda manchada de sangre. Empecé a mirarlos uno por uno; estaban todos destrozados, uno encima de otro. Cuando lo vi empecé a gritar. Tenía el estómago hecho tiras y un balazo en el corazón. Durante mucho tiempo recordé el olor a la sangre. Después quedé como aturdida y lo único que me interesaba era que me lo entregaran porque tenía mucho miedo de que los hicieran desaparecer.»El 12 de octubre entregaron los cadáveres y los llevamos a Cabildo. Ahí los velamos como tres horas porque nos dieron la orden de enterrarlos a las seis de la tarde.»Después el bando militar decía que durante el traslado de los detenidos éstos fueron ejecutados en el lugar denominado “Punta de Olivos” cuando agredieron al suboficial de la camioneta del Ejército que los trasladaba desde la cárcel de San Felipe a la de Putaendo, e intentaron huir.»Mientras los familiares recibían los cadáveres de mi padre, junto a los de los otros cinco compañeros ejecutados, la prensa oficial de aquel entonces daba la noticia de la muerte de los cabildanos, como extremistas que “redujeron” a militares armados y que son ejecutados por la ley de fuga. Este argumento es fundamental en las primeras querellas presentadas por la familia, ya que legitima la actuación de los responsables de la ejecución en las coimas.


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