Pablo Milanés: Lo que brilla con luz propia de 79 primaveras

Por Fidelito Diaz

Esto no puede ser no más que una canción

quisiera fuera una declaración de amor,

romántica, sin reparar ni formas tales,

que pongan freno a lo que siento a raudales:

Te amo, te amo, eternamente te amo.

Hoy voy a cantarla con mi guitarra, como cuando empezaba a aprender a tocarla hace medio siglo: con Yolanda se iniciaban los trovadores de mi generación. Tres acordes mayores más simple imposible- para declarar un amor distinto, el de un nuevo tiempo, un clásico desde la más plena sencillez.

Si me faltaras no voy a morirme,

si he de morir quiero que sea contigo.

Mi soledad se siente acompañada

por eso a veces es que necesito

Tu mano, tu mano, eternamente tu mano.

Ahora mismo está cumpliendo 79 años ese inmenso de la trova, de la nueva y de toda, porque Pablo es la canción cubana: es Sindo, Corona, María Teresa, Matamoros es Cesar Portillo, Marta Valdés, José Antonio Méndez y es su generación y los que han llegado después; y es nuestra cultura latinoamericana, humana. Nació el 24 de febrero de 1943 en Bayamo, fecha patria y en la cuna de la libertad cubana.

Un machete hubo de ser

quien irrumpiera en la nada

y cien machetes, cien alas volaron

adonde pronto se pudo saber

de las glorias alcanzadas.

Lo veo delgaducho, con su guitarra al hombro, caminando entre la humareda por las empedradas calles de su Bayamo, envuelto en llamas, incendiado por los primeros libertadores que siguieron a Carlos Manuel de Céspedes. Es La primera carga al machete película de Manuel Octavio Gómez de 1969. Está naciendo para el gran público, como parte de la historia, ese trovador, que es decir testimonio de su tiempo, (que es todos los tiempos), y al que llamamos desde entonces sencillamente Pablito.

Y como pólvora echada

que no detiene su fuego

miles de machetes nuevos

luchan en su tierra amada.

En los años 50 viene hacia La Habana con su familia y empieza a encontrarse en la guitarra. Es tocado por el filin movimiento musical que, influenciado por el jazz, le da a la canción trovadoresca otros caminos armónicos y un aire más íntimo, sentimental. Entra a los años 60 cantando en el Trío Los Armónicos, el Conjunto Sensación, el cuarteto del Rey, Los Bucaneros. En 1963 compuso su primera canción, Tú mi desengaño luego llegan otras de corte filinesco que cantaría en clubes como el Gato Tuerto, el Karachi, y otros donde se mueven grandes de la canción como José Antonio Méndez, Marta Valdés, Cesar Portillo de la Luz, Ángel Díaz…

Hace tiempo, yo anhelaba

encontrar la dicha eterna.

Siempre, a base de reveses,

pude ver la realidad.

Le cantaba a mi tristeza,

a mi dolor y a mi muerte.

La tristeza en mí vivía,

viendo el dolor, a veces,

a acompañarme en la búsqueda

del camino hacia la muerte.

En 1965 compone esta pieza titulada Mis 22 años, Pablo Milanés es un creador filinesco, pero el tiempo le está dictando nuevos rumbos en su canción; específicamente en esta, se trata de unas primeras estrofas típicamente de filin, íntimas, algo tristes, en las que el cantor viene buscándose en el tiempo. De pronto aquella canción como que se detiene a recapacitar, como quien duda de seguir por la misma senda.

Pero como ser humano,

me contradigo y me opongo

al pasado que pasó

pasando por veintidós años

de penas y dolor.

Y de aquí sale mi canción.

En este preciso instante de 1965, llega el giro hacia otro tipo de canción; hurgando en el tiempo los críticos encuentran en este preciso instante de Mis 22 años, como el eslabón perdido; y en efecto, es dentro de la misma canción, que llega una especie de tumbao, y el texto como animado por el contexto social, echa a un lado la melancolía, y se adentra en el contexto.

Mi tristeza la sepultaré…

y el dolor siempre del brazo de ella irá.

Nada habrá que me provoque más tristeza…

y el dolor siempre del brazo de ella irá.

Y en cuanto a la muerte amada,

le diré, si un día la encuentro:

Adiós, que de ti no tengo

interés en saber nada.

Nada…

Mediados de los 60 los años duros, la revolución naciente en combate directo contra el imperio, virando esta tierra de una vez, sobreponiéndose a bloqueo, invasión, bombardeos, sabotajes, tiempo de lucha contra bandidos en el Escambray, Campaña de alfabetización, Crisis de octubre; una hazaña de pueblo, con sus obra colosal, y sus errores. Quizás el más resonante de ellos Las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción) campamentos agrícolas adonde llevaron a trabajar obligatoriamente a jóvenes que no podían o querían pasar el Servicio Militar, a quienes no tenían vínculo laboral, a malmirados por homosexuales o por problemas ideológicos, extranjerismo, y otros términos que se acuñaron desde el machismo, desde extremismos ideológicos. Se pretendía reeducar desde el trabajo y las charlas a esos que cargaban con vicios capitalistas. Pablo Milanés fue llevado a una de esos campamentos, rodeados de una cerca de alambre púas, de ahí la expresión catorce pelos de la canción que compone Pablito al parecer en la víspera de salir ya de alta de esa dura experiencia:

Catorce pelos y un día

me separan de mi amada.

Catorce pelos y un día

me separan de mi madre.

Y ahora sé a quien voy a querer

cuando los pelos y el día

los logre dejar.

Es 1966, Pablito tiene 23 años. Tierno y rebelde, en jeans y camisa clara de mangas largas arremangada, con su gran especdrum, siguió transitando por aquellos años 60. Su voz telúrica, ligeramente nasal, por entonces un tinsito más aguda, imanta con aquellas canciones de gran carga filosófica, adentrándose en temas tremendos, como la muerte, el tiempo, el sentido de la existencia, las luchas por un mundo nuevo, a pesar de esa experiencia vivida; con una madurez inconcebible para un muchacho de 20 y pocos años, expande su mirada, que no deja de ser revolucionaria; por el contrario, se expandiría su voz hurgando en las transformaciones sociales, humanas, que bullen en torno a un proyecto que pretende contribuir a la liberación de los pueblos de Latinoamérica, del tercer mundo.

La vida no vale nada si no es para perecer

porque otros puedan tener lo que uno disfruta y ama.

La vida no vale nada si yo me quedo sentado

después que he visto y soñando que en todas partes me llaman.

Otros jóvenes vienen buscando un tipo de canción distinto, ajustado a un tiempo de grandes convulsiones sociales de las que son parte, y les urge dar testimonio. La Revolución cubana estremece la época, en Latinoamérica se expanden los Movimientos de Liberación, los Estados Unidos traen protestas contra la guerra en Viet Nam, el mundo hippie, las huellas de Martin Luther King protagonizan las luchas contra la discriminación racial, el continente africano se revela contra la colonización y el apartheid, corren tiempos donde la solidaridad humana pide a gritos su voz:

La vida no vale nada cuando otros se están matando

y yo sigo aquí cantando cual si no pasara nada.

La vida no vale nada si escucho un grito mortal

y no es capaz de tocar mi corazón que se apaga.

Silvio Rodríguez, Vicente Feliú, Noel Nicola, Eduardo Ramos vienen cada uno por su lado por ese camino de la canción que le da un acento social, acorde con lo que se debate en las calles, con las transformaciones a veces abruptas en las que se vuelca la Revolución naciente. No quiere decir esto que la canción de pareja, de sentimientos, queda desterrada ni mucho menos, pero hay una óptica distinta en la manera de abordar el amor.

Pobre del cantor de nuestros días

que no arriesgue su cuerda

por no arriesgar su vida.

Un joven delgaducho, de grandes entradas, había empezado a salir en la televisión diciendo también cosas raras; su guitarreo suena distinto, va desde un aliento roquero hasta campesino; calza con botas, acaba de salir del Servicio Militar. Omara Portuondo, ya una figura de la canción cubana, los presenta en un estudio de televisión. Habían oído hablar uno del otro, de inmediato la empatía, se sientan en un rincón a tocarse sus canciones. Se han encontrado Silvio y Pablo.

Cuando te vi sabía que era cierto

este temor de hallarme descubierto.

Tú me desnudas con siete razones

me abres el pecho siempre que me colmas

de amores, de amores, eternamente de amores.

Muy pronto Yolanda se convertiría en canción de todos, expandiéndose no solo por la isla sino por todo el continente, pero aún son muchachos de aspecto casi hippie, peludos, que traen canciones diciendo lo que pasa, en la vida, en el país, con cierta poética que inquieta a los conservadores. Un buen día los llama Haydee Santamaría, que ya sabía de estos revoltosos los convoca a Casa de las Américas para que hagan un concierto. Unos meses antes en julio y agosto de 1967 Haydee había convocado al Primer Encuentro Internacional de la Canción Protesta, que trajo a Cuba cantores de diversos rincones del mundo, entre ellos Daniel Viglietti, Isabel y Ángel Parra, Oscar Chávez, Martha Jean Claude, Peggy Seeger, Los Olimareños, Alfredo Zitarrosa, Barbara Dane, Oscar Matus y Armando Tejada Gómez, entre otros; precisamente, para celebrar aquel acontecimiento, y como para convertirlos a ellos en continuidad de ese movimiento, les pide a Silvio Rodríguez, Noel Nicola y Pablo Milanés, ese recital (que así se decía por entonces). De tal manera el 18 de febrero de 1968, en la Sala Che Guevara se da el primero concierto de la Nueva Trova Cubana.

En vano busco en mi guitarra tu dolor

y en mi jardín ya todo es bello, no hay temor,

¿qué puedo yo dejarte, Comandante,

que no sea cambiar mi guitarra por tu suerte,

o negarle una canción al sol, o morir sin amor?

¿Qué tengo yo que hablarte, Comandante,

si el poeta eres tú?

como dijo el poeta,

si el que ha tumbado estrellas

en mil noches de lluvias coloridas eres tú,

¿qué tengo yo que hablarte, Comandante?

Por iniciativa de Haydee Santamaría y Alfredo Guevara, nace en 1969 el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, de gran trascendencia para la música cubana. Es como un intenso taller teórico práctico bajo la dirección nada menos que de Leo Brower. Escuchan desde la música clásica, hasta los principales movimientos de música popular que emergían en países como Brasil, Argentina, Chile; estudian los infinitos misterios de la música, componen, arreglan, hacen temas para películas, aprenden a trabajar en equipo, en hermandad.

Del amor estamos hablando,

por amor estamos haciendo,

por amor se está hasta matando

para por amor seguir trabajando.

Que nadie interrumpa el rito

queremos amar en paz

para decir en un grito:

¡Cuba va!

Compuesta a tres manos para el documental Cuba va, (1971 del realizador inglés Félix Greene) sería un himno del espíritu del país que ha trascendido en el tiempo, con un aire rock que algunos consideran el primero con etiqueta nacional. En esta etapa del Grupo de Experimentación Pablito compone sus primeros clásicos: Yolanda, Quien me tienda la mano al pasar, Hombre que vas creciendo, o Los caminos, por mencionar solo algunas.

Éramos una visión,

con el pecho de atleta,

las manos de petimetre

y la frente de niño.

En 1973, encomendado por Haydée Santamaría en la Casa de las Américas, grabó Versos sencillos, en el que musicalizó algunos poemas y textos como el ensayo Nuestra américa, de José Martí del que sacó unos fragmentos logrando hermosa pieza:

Éramos una máscara,

con los calzones de Inglaterra,

el chaleco parisién,

el chaquetón de Norteamérica

y la montera de España.

Luego vendrían tiempos de recorrer el mundo; como internacionalista se va a la guerra de Angola con la guitarra en un hombro y el fusil en otro. Junto a Silvio y Noel van a Chile y le cantan al pueblo de la Unidad Popular, de Salvador Allende; luego llega el golpe de estado fascista de Pinochet del que surge una de los más estremecedores cantos solidarios nacidos del amor de Pablo.

Yo pisaré las calles nuevamente

de lo que fue Santiago ensangrentada,

y en una hermosa plaza liberada

me detendré a llorar por los ausentes.

Muchos importantes momentos fueron tejidos de la hermandad de Silvio y Pablo, desde aquellos legendarios conciertos en Argentina en 1984, que pasó nuestra TV y trajo consigo un inolvidable concierto en la escalinata de la Universidad de La Habana en octubre de ese año.

Todavía no pregunte ¿te quedarás?

Temo mucho la respuesta de un jamás.

La prefiero compartida antes que vaciar mi vida,

no es perfecta mas se acerca a lo que yo, simplemente soñé.

El breve espacio en que no estás, Años, Para vivir, Yo me quedo, Amo esta isla, Son de Cuba a Puerto Rico, No ha sido fácil, Ya se va aquella edad, Ya ves, Sábado corto, No vivo en una sociedad perfecta, Amor y otras muchas piezas patrimonio de la savia espiritual de la Isla, integran una discografía que rebasa los 40 títulos. Un memorable programa cultural de TV (que buena falta nos hace ahora) Proposiciones nos trajo a Pablito como anfitrión pasando por las pantallas a grandes creadores de todas las artes. Resaltan discos como Querido Pablo a mediados de los 80, en el que participan Chico Buarque, Joan Manuel Serrat, Lusi Eduardo Aute, Silvio Rodríguez, Mercedes Sosa, Ana Belén y Víctor Manuel entre otros, muestra las dimensiones que ha adquirido su canción.

En el 2001, aquel disco tuvo una especie de segunda parte Pablo Querido, en el que grandes voces universales se vuelven a reunir para cantar canciones con Pablo Milanés; Caetano Veloso, Gal Costa, Charly García, Fito Páez, los Van Van, Armando Manzanero, Milton Nacimento, Soledad Bravo, Maná, entre otros, versionan las canciones de Pablito en un álbum que comienza nada menos que con palabras de Gabriel García Márquez.

De estos dos joyas de la canción de habla hispana, pienso siempre como supremo el encuentro de dos de las voces más grandes de nuestro continente la de Mercedes Sosa y Pablo Milanés cantando Años

Vamos viviendo, viendo las horas que van muriendo

las viejas discusiones se van perdiendo entre las razones,

a todo dices que si, a nada digo que no para poder construir

una tremenda armonía que pone viejos los corazones.

El tiempo pasa nos vamos poniendo viejos

el amor ya no lo reflejo como ayer,

en cada conversación, cada beso, cada abrazo,

se impone siempre un pedazo de razón.

Pablo Milanés cumple 79 años; un coloso de la cultura cubana, uno de las más importantes hacedores de canciones en nuestra lengua; no pocos consideran además y si esto fuera poco- un cantor excepcional, que ha hecho dúos con cantores de todas las latitudes. Vale subrayar su encuentro con Lilia Vera, en un disco donde hacen temas del folklore venezolano, o con Adriano Rodríguez, Luis Peña (El Albino) y otros de la trova tradicional en discos que son joyas culturales, los tres volúmenes de Años. Así mismo la serie discográfica con piezas del Filin y no se puede dejar de destacar dos discos musicalizando poemas: Pablo Milanés canta a José Martí y Pablo Milanés canta a Nicolás Guillén.

Pobre del cantor que nunca sepa

que fuimos la semilla

y hoy somos esta vida.

En los últimos tiempos, siempre que escribo sobre Pablo Milanés o pongo sus canciones en algún espacio de la radio o TV que realizo, sale algún comentario en redes acerca de por qué ponerlo si ha hecho determinadas declaraciones que de alguna manera critican la revolución cubana. Siempre doy la misma respuesta: lo que declare Pablito o diga, es su problema, el mío es la obra inmensa que ha creado, revolucionaria social y creativamente. Puedo discrepar en parte o hasta en todo ante determinada opinión; y si me sintiera en la necesidad de dialogar críticamente, sobre determinado tema, lo haría confieso que en muy última instancia. Una obra de tanta dimensión merece respeto, porque además forma parte esencial de la cultura cubana, es decir de lo que somos, como patria, como Latinoamérica, como mundo que se expande desde esta revolución que es fruto de todos y que tiene dos puntos cimeros en José Martí y Fidel Castro.

La historia lleva su carro y a muchos nos montará

por encima pasará de aquél que quiera negarlo.

Bolívar lanzó una estrella que junto a Martí brilló,

Fidel la dignificó para andar por estas tierras

Pablo Milanés, Pablito cumple 79 años, El Caimán Barbudo brinda por él, agradecido por ese ser que ha compuesto no pocas de las más poéticas canciones en la historia de la cultura universal. Su obra nos explica mejor, y nos arrastra a amar abismalmente.

Lo que brilla con luz propia nadie lo puede apagar

su brillo puede alcanzar la oscuridad de otras costas.

Canción por la Unidad Latinoamericana. Pablo hace suyo el ideal martiano de unir a nuestros pueblos en una patria común, donde todas las culturas se saluden, se reconozcan, se abracen, para ser más libres hermanados; obra que comienza a hacerse realidad en nuestros días y por la que diera su vida el Maestro, siguiendo las huellas del camino que trazó el Libertador Simón Bolívar. Utopía imprescindible que José Martí prometió con su texto Nuestra América y que Fidel comenzó a cumplir, contra viento y marea, expandiendo la salud, la educación, el abrazo solidario. Utopía, que su hijo Hugo Chávez, cuajó, enlazándonos en una comunidad en ebullición desde la savia, económica y cultural de sus pueblos, grandes y pequeños, todos interactuando sin predominios ni egoísmos, ALBA salvadora no solo del Sur, pues se trata de una manera modélica de entrelazarnos como vía de salvación para la especie humana.

Con clara y profunda poética, Pablito narra en esta pieza nuestros desencuentros, el aislamiento a que nos han sometido los conquistadores, europeos primero y del norte después. Horas antes de caer en combate, José Martí declaró en carta a un amigo:

… ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso.”

Para dejar testimonio esta canción de Pablo Milanés; himno a esgrimir en esta hora de empeñar todas las fuerzas en pos de esa América Nuestra que nos propuso el Maestro como única salvación posible ante la voracidad del imperio norteamericano:

“¡Porque ya suena el himno unánime; la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a Magallanes, sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Zemí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar, la semilla de la América nueva!

José Martí

Canción por la unidad latinoamericana

Autor: Pablo Milanés

El nacimiento de un mundo se aplazó por un momento,

un breve lapso del tiempo, del universo un segundo.

Sin embargo parecía que todo se iba a acabar

por la distancia mortal que separó nuestras vidas.

Realizaron la labor de desunir nuestras manos

y a pesar de ser hermanos nos miramos con temor,

cuando pasaron los años se acumularon rencores,

se olvidaron los amores, parecíamos extraños.

Qué distancia tan sufrida, qué mundo tan separado,

jamás se hubiera encontrado sin aportar nuevas vidas.

Esclavo por una parte, servil criado por otra,

es lo primero que nota, el último en desatarse.

Explotando esta misión de verlo todo tan claro

un día se vio liberado por esta Revolución.

Esto no fue un buen ejemplo para otros por liberar,

la nueva labor fue aislar bloqueando toda experiencia.

Lo que brilla con luz propia nadie lo puede apagar

su brillo puede alcanzar la oscuridad de otras costas.

Qué pagará este pesar del tiempo que se perdió,

de las vidas que costó, de las que puede costar.

Lo pagará la unidad de los pueblos en cuestión,

y al que niegue esta razón, la historia condenará.

La historia lleva su carro y a muchos nos montará

por encima pasará de aquél que quiera negarlo.

Bolívar lanzó una estrella que junto a Martí brilló,

Fidel la dignificó para andar por estas tierras.

Bolívar lanzó una estrella que junto a Martí brilló

Fidel la dignificó, para andar por estas tierras.

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